Consciencia colménica

Reflexión interrumpida sobre el ser humano

Humano. Recientemente la parte de mi cerebro que se enfoca en los detalles ha subrayado una expresión que no recuerda donde vio.


“Es deshumanizante” suscita alguien a través de la pantalla, haciendo alusión a un acto proporcionado por una persona que claramente no encaja dentro de lo considerado “humano”. No encaja dentro de lo que se considera que uno debe hacer. Pero no tener empatía es humano. Gritar a alguien y golpearle es humano. No sentir también es humano, cierto?


Humano es lo que siento por ti. Humano es tenerte cerca.


No puedo negar que te extraño. Pero yo lo hago en serio. Yo sí te extraño de verdad. Te pienso cada día. Al despertar, al escuchar música, al ver una película. Te pienso estando solo en mi cuarto y al caminar por la calle, observando los múltiples oscuros frondosos. Te pienso hasta el fin del día, donde eres lo último que tengo en mente antes de irme a dormir para reencontrarme contigo en mis pesadillas.


Tomas mi lápiz y haces garabatos en la hoja. Conviertes este escrito en tuyo, porque lo que siento por ti es lo más humano que puedo escribir. Es lo que me hace cantar, Maná y 4.40 por igual. Lo que me hace levantar más peso del que mi lumbar puede soportar. Lo que me hace exagerar mi acciones, sin éxito alguno, y simplemente quedarme viendo el cielo despejado y azul, rogándole un poco de compasión.