Y portarás la culpa de mis desgracias. Por un ratito.
Abrazar y saludar a quienes menos quieres y quienes menos te quieren a ti. De quien puedes sacar provecho. Tu lenguaje del amor es convencerte de que tienes un corazón. Que bombea sentimientos que solo tú comprendes. No es así.
Es un corazón vacío, que no se entiende a sí mismo y solo busca saltar de nénufar en nénufar, hundiendo cada uno a su paso sin construir algo real. Tu lenguaje del amor es el odio, la indiferencia, las quejas y las patrañas.
Tu lenguaje del amor trastorna, acomoda a conveniencia, atrofia el sentir verdadero, el decir “te quiero”, el abrazarte, el saber que te quiero por quererte y no porque alguna vez te quise. Tu lenguaje del amor no existe. Es un chiste.
Y terminas arrastrando a los demás contigo. Terminas perturbando la psique de quien te rodea. Finalizas por desordenar aún más el desorden en mi cabeza. Es mejor quedarme solo y acomodarlo yo poco a poco. Pero entonces veo de manera introspectiva y en mis adentros pienso: quizá la lealtad no existe. Quizá la exclusividad sea solamente de quien pueda llenar ese vacío en el momento. Quizá el tanto sufrir es otra cualidad humana, digna del parásito que conlleva el vivir.