Still Prefer Sentir

Las mejores frases se me ocurren en el bus

Las mejores frases se me ocurren en el bus.


Nada me produce más calor que tu cercanía. Que bueno que soy friolento, menos mal amo el calor. Pero no sé si el calor me haga bien. No utilizo bloqueador solar ni paraguas, a los treinta o cuarenta me dará cáncer de piel. No me afectará, lo sé desde ahora, por eso decido con total convicción exponerme al calor de un sentimiento que arde dentro de mí y que para variar quiero provenga del exterior.


Papel celofán yace detrás mi frente y en las cuencas de mis ojos algodón. Están humedecidos con la lluvia que ha caído por meses, siguen sin saber cómo escurrirse. Anden, salgan pequeñas, otros cuatro años ya toca esperar. A ver si de aquí a allá se cura mi adormecido pulgar.


Las mejores frases se me ocurren en el bus. diecisiete minutos después se me olvidan.


Estoy contando sin parar, pero se me olvidó hasta qué numero debía hacerlo. Por momentos creo que solo me dijeron que contara hasta que sintiera que debía detenerme. A veces, creo que en realidad no he comenzado a contar. Quizá ni siquiera sé cómo se hace. Estaría bien que me enseñaras.


Aprovechando el momento, enséñame también a escribir por mi cuenta. Siempre que lo hago, me toca pedirte, casi rogarte que me acompañes, mientras yo hago garabatos que tu adornas, casi corriges, perfeccionas. La maestra se empieza a dar cuenta, me dice que debo hacer algo, que no puedes estar por siempre escribiendo por mí.


Debo encontrarte a través de encontrarme a mí, a Alejandro, no a Benjamín, él quedó atrapado, perdido en lo recóndito de una mente maltratada, artificial, falsa. Él nunca estudiaba, él nunca escribía cuentos genéricos, él nunca conoció a Francisco, ni nunca escribió su más grande obra. Él nunca vivió. Solo recibía mis cartas, y las devolvía, eso sí. Sus consejos nunca me ayudaron, solo decía cosas que ya sabía, él no era yo. Porque yo soy yo y sé que para encontrarme a mí, no basta con encontrarlo a él.


Las mejores frases se me ocurren en el bus. diecisiete minutos después se me olvidan. Pero tres años después tu sonrisa sigue marcada en mi memoria. Debería despejar almacenamiento.